Me tengo que comprar un móvil con una cámara decente. No se puede ir a un conciertazo como el de ayer sin volver con algo más que el deseo de que Andrés vuelva nuevamente –lo antes posible– a tocar en España.
Todo el miedo que un servidor tenía ante un concierto de Calamaro un domingo en una sala "con butacas", se perdió nada más entrar al Palacio de Congresos, sentir la total entrega de todos los salmones allí congregados y pasar a formar parte de los que,
a contracorriente, coreaban sus temas, su apellido y su nombre desde mucho antes que Andrés saltase puntual sobre el escenario junto a la gran banda que ha reunido para acompañarse en los últimos conciertos. Los habituales Candy Caramelo y el niño Bruno, se reforzaban acompañados de Tito Dávila, otro clásico en los teclados y las guitarras de Julián Kanevsky, Diego García y Geny Galo. Impresionante la demostración de guitarras que, junto a la de Calamaro, hicieron con
Los chicos.
Entre algunos movimientos más típicos de Chiquito de la Calzada que de un Dios sobre el escenario, juegos vocales en busca de nuevos tonos de voz y el habitual atril con las las partituras que
El Cantante pasaba puntualmente entre canción y canción, Andrés volvió, una vez más, a demostrar toda su experiencia durante las 2 horas que se mantuvo en el escenario.
La parte de adelante, Carnaval de Brasil, Mi gin tonic abrían paso al repertorio seleccionado para esta gira. Después, los habituales tangos y una versión en solitario de "Volver" servían de antesala a la sobrecarga de rock que estaba por llegar con
Estadio Azteca, El salmón, Los chicos (¡qué gran temazo de
La lengua popular!), y otros clásicos como
Canal 69... que hacían evidente el "todo vendido" con el que dejó a muchos sin entrada ya desde primeros de abril.
Para terminar, antes de los bises y de que todo el mundo canturreara
Flaca, no pudo faltar la emblemática obra de arte
Paloma coreada a modo de despedida, con alguna que otra lagrimilla incluida, por todo el auditorio allí reunido.
Solo lamentar la ausencia de barras en el recinto. No estamos acostumbrados a un concierto de Calamaro sin un mini de cubata en la mano, y quizá eso –y el recinto seleccionado para la ocasión– fue lo que hizo que no fuese el mejor concierto de Andrés en los últimos años (agradecer infinitamente desde aquí, la salida de Javi hasta el Opencor en busca de unas Coca Colas que mezclar con el Dyc de las petacas, un crack).
Finalizo con las palabras que Calamaro dedica en su
blog al público de Madrid:
"¡Gracias por darnos motivos tan solidos para suponer que no nos equivocamos de oficio y profesion!" Gracias a tí, Andrés. Te esperamos pronto.
Como ya he dicho, en la mieeeerda móvil que tengo no se ve nada, así que aquí dejo un temita del concierto de hace unos días en Salamanca: