miércoles, 21 de enero de 2009

Te amaré hasta que...


Les tocó la lotería y cuando les pregunté qué iban a hacer con tanto dinero me dijeron que se iban a separar, que ahora que por fin podían... cada uno iba a hacer lo que siempre había querido.

lunes, 19 de enero de 2009

No me gustan las setas

Será por su textura, por su sabor o porque de pequeño me daba lástima comerme la casa del pitufo menos esperado. El caso es que procuro no comerlas. 
Sin embargo, cada vez que entro en El cisne azul y llega su carta a mis manos, no puedo remediar lamentar esta decisión que me impide disfrutar del placer que debe suponer saborear cada una de sus espectaculares y variadas raciones de todo tipo de setas: boletus, trompetas de la muerte, cantharellus, gurumelos, enokis, de cardo... Multitud de variantes preparadas a la plancha sin nada más que un chorrito de aceite y en compañía de huevos, de foie fresco, de mollejas o de queso de cabra.

Menos mal, que todo esto se me olvida en cuanto me pido una cerveza y una ración de tomate raf con ventresca, o de morcilla de arroz con cebolla caramelizada, o de torta del Casar, o de queso manchego, o de cecina o, como no, sus chuletillas de cabrito o lomo de buey a la plancha.

Las raciones oscilan entre 10 y 12 euros, las carnes rondan los 20 y las setas, en función de la temporada, andan en torno a los 15-20 euros. Precios que, unidos a la calidad de las materias, hacen que a pesar de que el local no es nada del otro mundo –incluso algo cutre– se encuentre siempre lleno.

El cisne azul está en plano barrio de Chueca, en la calle de Gravina, 19, de Madrid. Y su teléfono es el 91 521 37 99.

martes, 13 de enero de 2009

Los borrachos no mienten

A parte del olor a alcohol y de algún babeo ocasional, algunas veces dices cosas muy interesantes.

Elisabeth Shue en Leaving Las Vegas.

Peligroso 50%

Estaba yo intentado huir del Gato Félix en rojo y su mellizo en negro, cuando una de las muchas chicas que, como yo, buscaba la salida de ese laberinto golpeó la guarida de la que colgaba aquella plaga de Mafaldas que se abalanzaron sobre mi cortándome la salida. Luego, ante la mirada cómplice de Epi y Blas, me pude abrir camino entre el estrecho paso vigilado por la Gallina Caponata en bragas y todos aquellos Monstruos de las Galletas, la mitad en boxer y la otra mitad en tanga, para al final conseguir topar de bruces con la caja donde, tras media hora esperando mi turno, me permitieron salir –previo pago de un módico precio– con mi presa: La Pantera Rosa, lista para regalar, empaquetada en esa bolsa de papel de Women'Secret ya era mía.


Fuera me esperaba la amenaza de Winnie The Pooh y de Minnie cargados de globos de colores que venderme, pero eso ya es otra historia.

lunes, 12 de enero de 2009

Sin seso no hay paraíso

Entre las cosas que tiene vivir en pareja figura la de tragarse ciertas series que nunca te plantearías ver si vivieras solo. Es el caso de Sin tetas no hay paraíso, serie de la que he perdido la cuenta de cuántos capítulos me he tragado antes de ver el pasado jueves (y viernes también) el último capitulo (y el otro último capitulo también) final de la serie.
Como es una serie que no me ha convencido en ningún momento no me puedo quejar del final tan cutre que ha tenido, pero he de decir que si hubiese sido un seguidor convencido de las aventuras de El Duque, me hubiera defraudado mucho el morrallero final que le han dado. Da la sensación de que después de esa afonía constante del protagonista, después de tanto muerto, de tanto amor no correspondido, de tanta droga que va y viene, de tanto desvarío de personajes y –sobre todo– después de tanto capítulo, no les ha quedado tiempo para currarse un final un poco más creíble que el del típico malo que nunca muere y que aparece por detrás matando al protagonista que ha dicho que "no" volverá a hacer el papel de Duque en la próxima temporada. ¡Vaya forma de rematar la serie!


Y qué mayor tomadura de pelo que el de una serie con dos finales. ¿Resulta que, ahora, a los espectadores se les personaliza el final si no están de acuerdo con lo que escriben los guionistas? De ser así, ¿presentará Mercedes Milá la próxima temporada en la que se podrá votar por SMS el destino de cada personaje? La verdad es que, si así hubiese sido, yo habría salvado al Pertur y al Gitano, los dos únicos personajes decentes de la serie. Hay que ver, para no gustarme la serie, lo puesto que estoy ¿eh?

Solo espero, que si hay una tercera temporada, expliquen cómo sabía "el Moreno" que el Duque se alojaba en una pensión de Cádiz, cuando nadie –ni siquiera "el Gitano"– se lo había dicho.

En fin, y por si fuera poco leo que cae definitivamente el Caiga Quien Caiga por no haber conseguido enganchar a la audiencia necesaria para que el producto salga rentable.
Aunque como el primer Caiga Quien Caiga, ninguno, al menos los guionistas eran originales.

lunes, 5 de enero de 2009

Esfuerzos

Lo que tienes que pensarte es si de verdad el zumo compensa exprimir la fruta.

Timolthy Olyphant en La vecina de al lado.

viernes, 2 de enero de 2009

El templo del calamar

Un año más hubo calamarada de Nochevieja en la Plaza Mayor. Aún con alguna que otra ausencia, allí estuvimos casi todos, incapaces de despedir el 2mil8 sin las pelucas de la Plaza Mayor ni sin el tradicional bocadillo de calamares y mini de cerveza de La Campana.

El local es pequeño y, aunque tiene unas cuantas mesas donde sentarse, suele estar abarrotado –más en estas fechas– por lo que es recomendable salir a tomárselo a pie de fiesta, a la calle. Además de los calamares, hay también bocadillos de panceta, de morcilla (muy buenos) de tortilla, de pincho moruno, de salchichas, bravas... Este año el precio del bocadillo de calamares es de 2,60 euros.

Después, nos esperaba la habitual última ronda de copas por La Latina. La primera, como no, en El Rincón del Gato, siempre abierto, con cañas, con copas, con buena música y con buena gente.

La Campana está en la calle Botoneras, 6, de Madrid.
El Rincón del Gato está en la Cava Baja, 37, de Madrid.

jueves, 1 de enero de 2009

Alegría

Basta una vergonzosa sonrisa al despertar para que en el 2mil9 se desvanezca cualquier posible miedo. ¿Hay mejor forma de empezar el año?
Qué se note que hemos empezado sin resaca.